Durante la presentación del libro sobre la protección jurídica de las invenciones biotecnológicas
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Fundación Valenciana
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La FVEA presenta un libro sobre la protección jurídica de las invenciones biotecnológicas
Fecha: 15 de Diciembre de 2011
“Las patentes, sin articulación de licencias, son un ancla para el desarrollo de un país”, afirma Javier Guillem Carrau
“La excesiva facilidad para obtener patentes bloquea el desarrollo del conocimiento.” Para el Letrado en las Cortes Valencianas, Javier Guillem Carrau, “el bloqueo de las invenciones en manos de sus titulares, sin articulación de licencias, es un ancla para el desarrollo de un sector”. Ha afirmado durante la presentación del libro, “La protección jurídica de las invenciones biotecnológicas” celebrado esta mañana en la sede de la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados. Así, para el también doctor en derecho, sería necesario “fijar un régimen de confianza más que de exclusiva, que permita más excepciones al Derecho de Patente para que sea rentable invertir en I+ D.” Además, “existe una tendencia en los centros de investigación hacia el fomento de la obtención de patentes sin tener cierta garantía de su funcionalidad y de su desarrollo industrial posterior y se está manteniendo un sistema ineficaz”.
Sobre ésta y otras cuestiones ha tratado ante un nutrido grupo de asistentes encabezados por el secretario de la FVEA, el profesor Santiago Grisolía, el Vicepresidente de las Cortes Valencianas, Alejandro Font de Mora o la Concejala del Ciclo Integral del Agua en el Ayuntamiento de Valencia, MªÁngeles Ramón-Llín.
El libro, editado por el Congreso de los Diputados, ha sido presentado por el profesor José Miguel Embid, Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valencia y ha contado con la asistencia de una amplia representación valenciana del mundo de la Biotecnología así como del Derecho.
Para el autor de este libro, Javier Guillem Carrau: “Tras mi experiencia profesional en Bruselas, me di cuenta de que en España apenas hay reflexión académica o social sobre la cuestión de las biotecnologías y me interesó abordar el tema desde la perspectiva de las patentes biotecnológicas. Las bases de las patentes españolas están en una economía industrial clásica y hoy en día habría que enfocar la ley hacia los resultados de los equipos de investigadores, muchas veces deslocalizados, en los que progresan unos sobre los avances de otros; parece que van mucho más allá de una mera invención mecánica o técnica, como la fregona. En el ámbito de las biotecnologías, además, no hay una definición clara del riesgo y entran muchos intereses en conflicto: medio ambiente, biodiversidad, salud humana...y la precaución es importante pero no puede convertirse en un freno legal o fáctico en Europa.”
Sobre la oportunidad de un libro de esta temática en el momento actual, el autor lo tiene claro: “Ahora se está redactando una norma para que haya una Patente de la UE y se está discutiendo sobre todo esto en Bruselas, por lo que es el momento idóneo para abordar estas cuestiones. Sobre la patente se piensa que es un monopolio tradicional y lo que se plantea es ir hacia el modelo compensatorio que facilite que lo nuevo e innovador circule con más facilidad. Hasta ahora este tipo de derechos de exclusiva retrasaban el desarrollo.”
Sobre el papel que ha desempeñado España hasta el momento en este tipo de negociaciones en Europa, Guillem Carrau denuncia que hasta ahora, “España sólo ha hecho hincapié en que se pudiera presentar la solicitud en castellano, lo que pone de manifiesto nuestras limitaciones como Estado negociador; hoy en día todo el sector de la investigación trabaja en inglés y casi hubiera merecido la pena hacer más esfuerzo en otros aspectos de las patentes diferentes del idioma. Es una batalla un tanto inocente y costosa pues no se sabe lo que pedirán los otros Estados a cambio. Se podría apostar por lograr una protección pre-registral temporal de las patentes, como en Estados Unidos o como ocurre con el diseño no registrado en la Unión Europea, o por aumentar el campo de las licencias obligatorias”
Con la nueva normativa sobre patentes, Guillem Carrau insiste en recordar que lo ideal sería “avanzar hacia un modelo más flexible, dinámico y que permitiera una mayor participación de los sectores o sus representantes y una tramitación más rápida y transparente de las solicitudes que posibilite, además, la aplicación efectiva del derecho antitrust para evitar una merma a la competencia. Al grupo investigador le debería resultar más fácil encontrar el modo de explotar la patente para no perder de inmediato el control sobre el resultado de sus trabajos.” También “…se podría fomentar el recurso a las licencias abiertas, como en el software de ordenadores, porque a fin de cuentas la investigación biotecnológica consiste en encontrar y controlar pequeños problemas escondidos en un océano de códigos”.